¡A follar se ha dicho!

26 noviembre, 2006

Atención señoras y señores, preparen la maquinaria, engrasen sus aparatos, limpien sus bujías, saquen brillo a sus órganos de disfrute personal que llega el Global Orgasm. ¿Que qué es esto? Pues la explicación larga es que es una iniciativa para lograr la paz mundial mediante un supuesto campo de energía que se formaría mediante una cópula gigantesca a nivel global. La explicación corta es que es una chorrada que se ha inventado un señor para mojar el churrito.

Supuestamente, los participantes han de concentrarse en la paz mientras están ahí en pleno apocalípsis orgásmico y con esto pues claro, logicamente se acabarán las guerras y todos tan contentos (lo primero ya veremos pero esto último seguro que si).

Para los no iniciados en el mundo de las orgías mundiales con objetivos benéficos voy a dar una serie de consejos generales.

  • Que sea una orgía a nivel mundial no quiere decir que tengan que estar todos los habitantes del planeta montándoselo con todos. Esto en sí no es una restricción del experimento sino un problema de espacio y combinatoria. Aquí ya cada uno elige como mas le guste, con tu pareja, con amigos, con vecinos, con mascotas o solo. De pie, de rodillas, acostado a la pata coja o saltando. Con películas, con revistas, con ropa de cuero o solo usando la imaginación. En pelotas, disfrazado de Picachu, con un sueter rosa o vestido de monja.
  • No hay una hora fija para ponerse. Cada cual que se busque el mejor momento y lugar. Al levantarse, en el trabajo, a mediodía, durante el café o tras la telenovela. Eso si, puede ser varias veces en el mismo día para garantizar más paz mundial si cabe. Aún diría mas, como hay una gran diferencia de horas entre las diversas partes del mundo, para asegurarte de que hay una mayor coincidencia yo personalmente lo extendería a los días anterior y posterior o incluso a las semanas circundantes por si hay algún despistado. No vaya a ser que luego no se acabe la paz en el mundo y tengamos que repetir la experiencia.
  • Es muy importante saber que si te lo montas con otra persona, habeis de coincidir espaciotemporalmente. No vale cada uno a una hora y lugar, lo siento pero esto es así. Si no te queda claro, mejor hablalo con tu experto local en cópulas globales.
  • Como último consejo quiero aclarar un punto que quizás no haya quedado lo suficientemente explícito. Existe la remota posibilidad de que haya alguien en el planeta que no se haya enterado de la iniciativa así que no te extrañes si llegas y le sugieres a una señora un polvo por la paz mundial y te cruza la cara. Incluso es posible que haya personas que, a pesar de conocer el asunto, no decidan unirse bien por ser distribuidores de armas de destrucción masiva o simplemente por frigidos.

Una vez que han quedado aclarados los términos del Día del orgasmo global solo me queda recordar que el próximo 22 de Diciembre tienes una cita con tu líbido.

PD: Seguro que los más avezados se han percatado de que coincide con el día del solsticio de invierno y quizás piensen que no es casualidad. Efectivamente, no es casualidad, se ha escogido este día porque es el solsticio de invierno.

Trabajar

15 noviembre, 2006

– Oye, ¿Tú que eres?

– ¿Yo? Hortofruticultor.

– ¿Lo qué?

– Que siembro tomates, coño.

– Ah, vale.

Un domingo cualquiera

14 noviembre, 2006

Domingo. Mediodía. Padre sol asoma sus largos brazos por las rendijas de la persiana y golpea mi cara rabioso y carente de compasión. Mi cuerpo lucha en vano por recuperar el control de sí mismo tratando de aprovechar que Morfeo y Baco se enfrascan en un combate a vida o muerte por mi alma inmortal.

La furia de la anterior noche quema mis ojos indefensos. No intento defenderme. No tiene sentido.

Poco a poco expulso lo que quedaba de mí del averno negro y consigo volver al mundo de los vivos aunque no totalmente como un igual. Vuelvo a ver la luz y todo parece distinto. Veo colores, sombras, formas que se retuercen y que no logro reconocer ni distinguir de mi propio ser. Los colores se tornan en sombras, las sombras en formas y éstas en colores que siguen girando en torno a mi ser y que alumbran mi despertar a un nuevo mundo. Es un amanecer distinto. Como todos los domingos.

Pongo un gran esfuerzo en ello y empiezo a recuperar el dominio de mí. Escupo mi fétido aliento sobre mi blanca almohada y desenvuelvo mis extremidades de mi retorcido cuerpo. Blanco es el color de mi tez y negro el color de mi consciencia aunque creo que hoy, con un poco de dolor adicional podré tornarlo de un color grisáceo.

Despego mi cuerpo de la sábana y repto hasta la puerta que ríe furiosa ante mi al ser abierta por mi temblorosa mano. Lenta pero vigorosamente se desliza el agua por mi cara devolviendome un poco más la consciencia necesaria para no estrellarme contra el cristal del baño.

Decido no mezclar alcohol con galletas y salto deseoso sobre el sofá del salón. Nos retorcemos mezclándonos el uno con el otro formando un solo ente absorbedor de imágenes en movimiento. No tratamos de darle sentido a lo que vemos, solo queremos mantenernos ocupados hasta que pase todo. No nos hablamos, ni lo queremos ni lo necesitamos, ya nos conocemos.

Las formas desfilan ante nosotros sucediéndose en una espiral de canales y números. Llama nuestra atención una escena que no podemos considerar menos que dantesca. Una fea señora rondando la senectud cruza sus piernas y sus ojos con un joven guapo y apuesto en una abominable mezcla de estridentes sonido y compulsivos movimientos. Su cara nos es familiar. Creemos reconocer las formas, y de ellas captamos los rasgos y tras estos llegan los recuerdos. Oh Dios, es Carmen Martínez Bordiú, nietísima de España.

Me gustaban más los dragones.

Contemplamos impávidos como la nieta del dictador arrastra sus entumecidas piernas y retuerce su cabeza de manera que ni nosotros pensábamos que pudiera hacerse. Al son de la música gira en nuestro interior un nudo de vísceras y fluidos siguiendo el ritmo de las caderas de la que una vez dominó el país.

En nuestro subconsciente conjunto se forman las preguntas evidentes, ¿qué ha tenido que ocurrir para llegar a este extremo?, ¿Se ha acabado el dinero de la familia?, ¿Se ha diluido tanto la dignidad de esta persona en la falsa democracia para tener que recurrir a esto? Infame es la pregunta y absurda sería la respuesta.

Consiguen detenerse dando un respiro a nuestro interior para hablar de su macabra danza. “Es hip hop”, alega en su defensa, “y la verdad es que no está mal. Incluso he descubierto que me gusta. ME GUSTA EL HIP HOP”.

Las palabras giran y giran en torno a mi formando extraños conceptos que obnubilan mi consciencia y hacen que eche de menos al dios del sueño, o quizá mejor, al dios del vino. Noto como algo en mi interior se mueve y trata de salir, lucha por tomar el control de mis labios y formar las palabras. Me resisto pero es inútil y poco a poco se forma el concepto en mi mente y tras él las palabras en mi boca.

“Si Franco levantara la cabeza…”